No hagas nada

Mi cita favoriata es:

Si harás lo de siempre, conseguirás lo de siempre.

Así que al puero estilo Risto Mejide© te lo digo así de claro. ¡No hagas nada! Sigue con tu vida más o menos cómoda, lee el periódico, ve la TeleVasura, quejate de los políticos, fanfarronea que tu tienes una solución para todo mucho mejor que a ningún celebro del mundo aún se ha ocurrido. Eso sí, ideas y comentarios solo en el bar y después de tomar alcohol suficiente para no acordarte al día siguiente y tener, a parte de la resaca, un buen motivo de otra vez no hacer nada.

Aquí estás tú, borreguito como se dice, guiado a ciegas sin ningún interés en tomar las riendas de tu destino. Y pueda que no seas una oveja, que seas el lobo o un león. Pero eres un león en un parque zoológico, en una vitrina. Tomas tus tres raciones al día, un pulido de dientes a la semana, planchado de melena y de allí no te muevas. Seguridad a cambio de libertad. Es lo que damos todos los días. Así está bien, tú no hagas nada.

Se acercan las elecciones, el tiempo de mostrar un interés por la política, de comentar, de debatir y lo más importante, de votar. Es lo que nos han enseñado. Interesarnos de 4 a 4 años. El resto del tiempo no se te ocurra hacer nada. Es la hora de votar a los de siempre, domadores que cambian de color de traje y te engañan, porque bueno, nos dejamos y porque nos gusta que nos engañen. Es la ilusión de la elecciones, porque a pesar de estar tirando un papel a una urna, en realidad no estás haciendo nada.

Otra vuelta a la tuerca. Las revoluciones son cosa de pasado, hoy practicamos otros deportes. Masajes mediáticos, lavados de cabeza, manipulaciones de cráneos. Un pasito más. No se mueva del sillón o le voy a cortar con el afeitado. Otro pasito. Así está bien, usted no haga nada, déjamelo a mí. Paso. Con toda comodidad y a paso de tortuga, pero nos movemos. En que dirección, ¿quién sabrá? quizás el conductor. Algún día llegaremos al destino y lo descubriremos. Te despertarás de este sueño, abres los ojos y no dejarás de sorprenderte de lo que verás. Quizás te asuste y pueda que no te guste lo que verás, pero siempre es fácil culpar a los demás y excusarte a ti. No te preocupes, tu tendrás la consciencia limpia.

Tú no has hecho nada.

 

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