Mantas

Mantas. Así de sencillo. Mantas y mantas. Muchas mantas. Me inundo en mantas, sábanas, cubres, fundas y más capas. Hace frío por las noches y hay que cubrirse, sí, pero por qué me tengo que poner cuatro mantas finitas? Por la noche me muevo, me desplazo y las mantas se deslizan. Una para derecha, otra pabajo y la tercera para la izquierda. Es imposible volverlas colocar sin retomar conciencia y razón lo que implica despertar!Me siento una pieza de Tetris©, mis piernas ascienden entre las capas como un brote de una planta buscando el Sol. Solo que yo encuentro el frío.

Con lo fácil que es con un nórdico bien regordete, relleno de pluma si se puede y cubiero con una funda por mayor comodidad e higiene. Y ya está!

No lo pillo. Pero como no duermo solo y soy, a pesar de todo lo que podéis opinar de mí, abierto al compromiso, me toca lidiar con ellas. ¿Que tendrán las mantas que los Españoles nos las sueltan? No lo sé, quizás me podéis contestar vosotros..

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on TumblrEmail this to someone

You may also like...