El Manifiesto contra el Impuesto de Sucesiones y donaciones

Impuesto de Sucesiones

Basta. Se acabó. Esto fue la última gota. No aguanto más y tengo que comentar sobre lo que he leído hoy en un artículo publicado en defensa del impuesto de sucesiones. Dado que muchos de los argumentos ya los he encontrado en las discusiones en Facebook y Twitter, no he podido evitar a resumir un poco mis ideas y contestar a todos que defienden este injusto impuesto. Empezando por Rafael Sanz Gómez, el autor del texto y terminando con Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, quién tanto lucha por no solo mantener el impuesto sino en expandirlo a todo el mundo si fuera posible.

El articulo completo aquí.

Empezamos desde el principio

Lo primero lo primero. El problema con este impuesto es ideológico. Y como las ideologías políticas, al igual que las religiones, son cuestión de fe, habrá quien esté de acuerdo y habrá quién me crucifique. Sin término medio.

La primera pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿por qué el Estado nos cobra impuestos? Seguramente se podrán encontrar referencias al pago de impuestos anteriores, pero en la historia moderna, podemos empezar con los Diezmos de la época feudal. Fue un aproximadamente 10% de impuesto de renta (pagado sobre la producción agrícola en producto, generalmente) que los productores pagaban a la iglesia o al noble de turno.

A cambio obtenía protección en el castillo en caso de ataque o contribuían al mantenimiento de la iglesia y otros servicios.

Puede leer más en la Wikipedia.

Con el tiempo y la creación de los Estados modernos, sus funciones empezaron aumentar y se creó la necesidad de recaudar más impuestos. Se crearon impuestos puntuales en tiempos de guerra, impuesto para limitar la actividad de ciertos grupos étnicos, impuestos sobre el consumo (IVA), sobre la circulación, adquisición de bienes (registro de vehículos o inmuebles), sobre la posesión de bienes (IBI), sobre consumo de bienes estratégicos (petróleo, alcohol, tabaco, electricidad, ..), y los impuestos sociales (seguridad social, desempleo y traspaso de bienes).

Generalmente los impuestos se justifican con las siguientes razones:

  1. Recaudar dinero para mantener los servicios del estado
  2. Regular el consumo de ciertos productos
  3. Redistribuir la riqueza en la sociedad

Y aquí empieza el problema. Porque según sea tu creencia económica, podemos debatir si el estado necesita más o menos dinero y que servicios deben ser públicos y cuales privados y entramos en polémica y enfrentamiento en el punto 1.

También podemos entrar en discusión sobre la economía de mercado libre frente a la economía planeada y regulada y estaríamos cuestionando los impuestos del punto 2.

Pero el impuesto de donaciones y sucesiones está justificado, aparte de ser un ingreso para el Estado (en realidad para las comunidades autónomas en España) como un impuesto para quitarle el dinero a los ricos y dárselo a los pobres. Por eso está en el punto 3 y vamos a pelearnos por la redistribución del capital.

Vamos a ver entonces porque el planteamiento de este impuesto está mal

Para demostrar lo que falla me voy a ayudar del artículo mencionado al principio. Lo primero que escuchas sobre el impuesto de donaciones o sucesiones es que estás pagando impuesto sobre algo que ya se han pagado los impuestos. Y es cierto.

No vamos a centrarnos en la vivienda, ya que así el problema se puede complicar con otras cuestiones como la vivienda habitual, hipotecas etc. Para tener el ejemplo más fácil, solo vamos a donar y heredar dinero.

Si yo heredo 100.000€ de mi padre pagaré y si mis hijos lo heredan vuelven a pagar. Y así sucesivamente. Y eso que ya he pagado el IRPF al ingresar el sueldo. El Estado te tiende la mano abierta en cada caso.

El argumento en contra es que ¡ aún no has pagado por esa casa! Y como comparativa ofrecen el caso de que si tu recibes un salario, el jefe ya ha pagado impuestos sobre lo generado y tu vuelves a pagar el IRPF.

Este ejemplo no está correcto ya que la empresa se desgrava el gasto salarial y no tributa sobre lo que tú recibes.

En otro ejemplo pone la contratación de un profesional. En este caso yo, con mi sueldo que he pagado IRPF contrato a un autónomo y le pago por sus servicios y él tributa otra vez IRPF de este dinero.

Este ejemplo parece mejor a nivel lógico, pero tampoco es correcto económicamente. ¿Por qué?

Porque hay una gran diferencia en recibir un salario por un trabajo y una donación. En el primer caso, nosotros hemos intercambiado nuestro talento, tiempo, esfuerzo por el dinero. En el otro caso no hay contraprestación por nuestra parte y nos llevamos el regalo. En el primer caso se genera valor, se genera riqueza y es aceptable que se tribute por ella. En caso de una donación, simplemente el dinero cambia de propietario y no se genera nada. Yo tengo una manzana menos y tu una más. No es tu renta. Tu no has trabajado para conseguirla ni has invertido en una empresa para que te la genera y por tanto no puede tributar como tal. Nos has plantado un manzano. No se puede comparar una donación con una renta.

Si volveríamos a los Diezmos, sería como si yo produzco 10 zanahorias en mi campo, y como tengo que pagar un 10% al noble le doy una y me quedo 9. Pero si mi hermano no trabaja en el campo y le quiero dar la mitad de mis zanahorias para que no se muera de hambre, el noble ya no tiene porque llevarse nada. Lo entendemos todos menos Susana Díaz.

Otro argumento en el artículo de Rafael es que al parecer la gente piensa que el impuesto de sucesiones perjudica a los pobres

No se de donde sacó esta idea. Como todos los impuestos progresivos, mientras más dinero donas o heredas, más perjudicado estás. Por supuesto que existen límites mínimos, en Andalucía actualmente 250.000€, que dependiendo de la zona donde vivas puede ser una finca o un piso normalito. Y puede que la vivienda familiar estés exenta, pero eso no resuelve el problema.

El problema fundamental del impuesto de sucesiones

Los defensores de este impuesto defienden su existencia en que sirve para redistribuir la riqueza. Para que los ricos paguen más y los pobres menos. Y Rafael defiende este punto de vista en su artículo expresando su apoyo a la fuerte redistribución de bienes por este impuesto. Incluso se atreve a proponer eliminar la herencia por completo para que todos nazcamos con lo mismo. Una idea plenamente comunista que me ha tocado la fibra sensible y que sería para otra discusión.

En mi opinión no solo no es tan fuerte este efecto sino todo lo contrario.

Primero para que existiese una redistribución, habría que darle a los pobres lo que se les ha quitado a los ricos. Y eso no es así ya que el dinero de la recaudación lo destinan las comunidades a lo que les da la gana. Aeropuertos fantasmas, mariscadas, subvenciones falsas o se lo meten los políticos directamente en los bolsillos.

Segundo, y esto lo veo como problema principal. Si gravamos la acumulación del capital y su traspaso de padres a hijos, quién va a esforzarse a trabajar y a darle a sus hijos una vida mejor? Porque esto es precisamente lo que la mayoría de padres, tarde o temprano, procura. Todos quieren que sus hijos tengan una vida un poco mejor que ellos. Que no empiecen de cero. Que se puedan permitir una casa más grande, unos estudios mejores, etc. etc. Y está en el interés de la sociedad ya que esto significa que la sociedad progrese. Que aunque los padres fueran mineros, sus hijos pueden ser abogados. Porque si les quitamos todo (o casi todo) los hijos tendrán que empezar de mineros y tienen muchas menos posibilidades de llegar a abogados.

Y no solo es cuestión de beneficio individual o de una familia. La acumulación de bienes permite a toda la sociedad avanzar ya que es fundamental para emprender proyectos multigeneracionales en el sector privado. Tenemos innumerables ejemplos de padres que empezaron con un negocio humilde para ver como sus hijos cogen el relevo y se llega a una empresa multinacional que da trabajo a miles de empleados y de cuyos impuestos de nutre el Estado con mucho gusto.

Si limitamos la herencia a la vivienda habitual, este tipo de proyectos serán mucho más difíciles al solo contar de una generación para construirlos. Y francamente no confío que el Estado pueda suplir este desarrollo.

Además, quién decide donde ponemos el límite? 100.000€? Una casa? De tres dormitorios? Con trastero ya no que ya es lujo? Será algún político quién dibuje la línea y volvemos a estar en la economía planeada e ingeniería social.

Pero esto no es todo

Como si fuera poco, la redistribución de riqueza y todos que la promueven tampoco tienen en cuenta otro factor. Que el volumen total de la riqueza no es constante. Nos venden la idea que hay 10 manzanas y si Pablo tiene 8, el resto del pueblo se tiene que pelear por las otras 2. Pero no es así. El volumen del capital total aumenta, es lo que es el progreso económico como lo vemos en las noticias. Esto significa que aunque Pablo haya heredado 8 manzanas, Pedro todavía puede tener 4 y el resto de amigos una o dos cada uno. No hace falta quitarles nada a Pablo. Actualmente en España sobran viviendas y no hace falta que se le quite a nadie para que todo el mundo pueda tener una. O dos. O las que desea.

Diferencias entre comunidades

Se argumente que es injusto que en Andalucía o Asturias se pague más que en Madrid o Canarias. Y es totalmente cierto. Rafael, como todos los amantes de los monopolios, propone que lo lógico sería subir el impuesto e igualarlo en todo el territorio nacional. Para que los malos (entiende, tú) no se escapen.

De hecho, es lo que nos pide la Unión Europea ya que consideran que existe discriminación. No porque los Andaluces paguen mucho, sino que los Alemanes que tienen propiedades en Madrid pagan mucho y un madrileño paga poco.

Si ya has leído hasta aquí, tienes claro que estoy de acuerdo en que el impuesto de sucesiones y donaciones (al menos entre familiares) debería ser 0%, es decir no debería existir. A nivel nacional. Mundial. Y punto.

En vez de obligarnos a todos a pagarlos, en todas las comunidades para que nadie se escape, que es lo que está ocurriendo ahora. Porque el que puede, por supuesto que buscará formas de no pagar. Es igual que con los paraísos fiscales. Pero como dijo Panamá “si eliminamos los paraísos fiscales, solo nos quedarán los infiernos fiscales”. Y lo considero cierto. Una vez eliminada la competencia, el monopolio hará lo que le dé la gana. Hoy el impuesto es alto en Andalucía o Asturias, pero podría serlo aún más. Lo único que retiene a los políticos es que ¡ya se iría a Madrid todo el mundo!

Así que no te engañen, el impuesto no es necesario y es totalmente injusto además de contraproducente para la sociedad aplicarlo. No pido la reducción al 1% como en Madrid, pido la eliminación por completo de este impuesto al progreso.

Solo estoy de acuerdo con el artículo de Rafael en una cosa

Que las estadísticas se interpretan mal. Es cierto que muchas veces se coge el número de renuncias de herencia y se presenta como si todas fueran por culpa del impuesto de sucesiones. Y es cierto que no es así y que muchas son renuncias de deuda.

Pero mientras exista una, una persona que tiene que renunciar a su herencia porque no le llega para pagar al Estado su parte del pastel, ¡merece la pena luchar para eliminar esta injusticia!

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