Los Madriles

Ya se ve venir el verano. Como cada año por estas fechas, no es la temperatura del ambiente ni las horas extra de luz que recibimos al final del día lo que nos alerta de que ya ha llegado la hora. No, aquí en el sur de España, en la costa, tenemos otra medida infalible de detectar el comienzo de la temporada. Todos los que trabajan en el sector del turismo (que no somos todos, pero casi) o todos los que tenemos alguien que trabaje en el turismo cerca (y eso sí somos todos aquí!) los conocemos. Hay muchas maneras de referirse a ellos: los pijos, los BorjaMari, los turistas nacionales, hasta he oído “los Españoles”, etc. pero yo voy a usar otro término que me gusta, por quedarme en el estereotipo un poco, para referirme a ellos. Sí señor, ¡que comience la temporada, ya han llegado Los Madriles!

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Los Madriles, representación gráfica

Antes de empezar vamos a aclararnos las cosas un poco. Aunque los llame los Madriles, me refiero a todos los visitantes del resto de España que cumplan con estas 3 condiciones y media:

  • visitan nuestra zona magnífica en temporada de vacaciones y de manera temporal
  • vienen dispuestos a demostrar a sus compatriotas sureños, como es la buena vida en la Capital (u otra ciudad lejana correspondiente)
  • sienten que por sus venas circula sangre superior al resto de seres humanos, especialmente si también son Españoles y no son de la Capital (u otra ciudad lejana)
  • generalmente vienen de una región que esté económicamente mejor que la nuestra (lo que en caso de Andalucía son casi todas)

Los Madriles se mueven en sus círculos de amigos y generalmente no se mezclan con la población aborígena, pero hay ciertos momentos y ambientes donde los dos grupos interfieren y se mezclan.

En el restaurante

Es el primer sitio donde se nota la diferencia. Tengo familiares trabajando en restaurantes (como casi todos aquí en la costa). Eso me afecta de dos maneras. Primero tengo bastante perspectiva y opiniones sobre diversos tipos de clientes desde el lado del restaurador, camarero, cocinero etc. Por otra parte, al visitar los restaurantes como cliente, me fijo en como se comporta la clientela y el personal. Es casi imposible no fijarse en como trabaja el personal de un restaurante si tu/tu mujer/tu hermano/tu padre etc. trabaja en uno. Y también los demás clientes.

Aquí en la costa tenemos varios tipos de clientes. El mejor cliente es el extranjero jubilado. Suelen reservar su mesa con antelación, vienen a la hora acordada, escogen comida de buena calidad, consumen bastante vino y bebidas alcohólicas, si les ha gustado te dan un buen comentario, pagan bien y dejan buena propina. Durante toda la comida van a su bola, son callaitos y muy educados.

El segundo mejor cliente es el extranjero trabajador/joven. Es casi igual que el jubilado, viene un poco más tarde y gasta un poco menos, y no suele reservar tanto, pero es un buen cliente.

El siguiente es el cliente local. No necesariamente son amigos o conocidos, pero sabes que son de por aquí. Viene una hora después de los extranjeros. No suele reservar. Come bien pero ahorra en el vino. Deja algo de propina, pero mucho menos que los guiris. Si trabaja en un restaurante, quizás te deje más. Es un tanto ruidoso, pero respeta al personal.

Y luego vienen los Madriles. No reservan nunca y si lo hacen aparecen media hora antes o después. Acto seguido se quejan que no tienes la mesa preparada. Te piden la bebidas en el aire antes de sentarse y se cabrean cuando quieres atender a otros clientes que han venido antes. Es el cliente más ruidoso, menos educado y menos respetuoso. Aparece con su BMW o Mercedes último modelo, pero piden una ensalada para compartir y un agua. Si piden algo más de comer, se lo comen todo y luego se quejan que no les ha gustado, que la carne no estaba en el punto que han pedido etc. y esperan que los invites. De postre nada. Pagan. No dejan propina. Después piden un chupito de baileys y un vaso con hielo (claro, como el chupito vale menos que la copa) y entre risa y risa a ver si se lo perdonas y no lo cobras. Se quedan una hora más sin consumir y ocupando la mesa. Si son los últimos y ya vas a cerrar, se quedan otra hora más por fastidiar. Se van con un “esto en Madrid no pasaría” en la boca.

Como cliente me he topado con ellos en varios sitios. Son los que más atención exigen y los que menos se gastan con diferencia. Van a sitios por encima de sus posibilidades económicas por aparentar, para pedir lo mínimo y lo más barato. Siempre intentan rascar un descuento. También se quejan si hay muchos clientes extranjeros, porque según ellos esos no saben comer bien y la comida seguro que está mala. Se quejan antes de comer. Luego piden filete de pollo a la plancha entre dos y un agua. No dejan propina y se quejan que los has timado, que el filete era pequeño para los dos. La pareja alemana de al lado pide un entrante, dos platos principales de los caros, una botella de vino, dos aguas, 2 postres, alguna copa y dejan 10€ de propina. Al despedirse comentan al personal lo agradable que ha sido y lo bien que han comido.

En la tienda

Como compran los Madriles? Para ponerlo de manera fácil y directa: los Madriles no compran. Se pasean por la tiendas más caras, marean el personal haciendoles sacar la ropa en otros colores, otras tallas, otros tejidos. Te hacen perder media hora por una camisa que al final no compran “porque el que el material tiene una textura un poco, uhmm, no”. Conoces el típico cliente pesado, que quiere toda la tienda para él solo pero al final no compra nada? Pues ese es mi amigo de Madrid.

En el hospital

Como aún no han llegado los días calurosos, todavía no pasa, pero ya mismo, ya mismo. La avalancha de gente que viene a urgencias y se quejan de que tienen que esperar, porque otro paciente está sangrando y que “esto en Madrid no pasa”. Perdona señora, cual es su problema? Que le ha pasado? En orden de frecuencia:

  1. El sol quema, estoy roja y me voy a morir
  2. el agua está fría, me voy a morir
  3. me ha picado una medusa y me voy a morir
  4. me ha picado una avispa y me voy a morir
  5. he estado en la playa y tengo un granito de arena en el culo. ¿Voy a morirme?

Si el pobre médico intenta atender al paciente desangrado, mal asunto. Porque la señora que tenía la piel irritada pasa a estar irritada entera, que hay que ver que mal va la sanidad en Andalucía, que eso no puede ser que venimos aquí a daros de comer y nos tratáis así, no dejáis morir..

Ahh por cierto. Casi no hay guiris en el hospital por quemaduras del Sol o medusas, a pesar de que se queman igual o más que los Españoles.

En la carretera

Hasta hace un tiempo tenía que ir a trabajar todos los días en coche por la carretera. Y se nota bastante el comienzo de la temporada entre los conductores. El flujo de lo habituales que tan tranquilo van en el invierno de repente de ve interrumpido por conductores que, creyendo que esto el Wild West y que aquí no hay reglas, conducen como reyes de la carretera (según ellos) o como gilipollas (según yo).

Adelantamientos acrobáticos, excesos de velocidad, nada de señales, pitos, luces, frenazos, etc. Todo esto aumenta astronómicamente con la llegada de los conquistadores.

En el mar

También existe un grupo considerable de Madriles que tienen un barco aquí en la costa y vienen con su familia o amigos a disfrutarlo alguna semanita en el verano. Aquí el estrés de la gran ciudad choca de frente con nosotros, los relajados locales. Yo navego de veces en cuando y siempre cuando veo alguien navegar de prisa en el puerto, ir a chocar con otro barco porque le parece que ya está esperando demasiado. Soltar borderías, no ayudar al otro atracar etc. les pregunto “vosotros sois de Madrid?” Te sorprendería las veces que me ponen la cara rara y preguntan “Como lo has adivinado?”.

En total

Bueno, pues eso. Ya te habrá quedado claro que aquí los sufrimos todos. Vienen con su aire de superioridad y no saben que por detrás nos cachondeamos de ellos. Así somos los andaluces, nos reímos. De lo patético y hipócrita que son. Bueno, pues si eres uno de ellos, ya lo sabes. Y si te ha ofendido, tienes una oportunidad única de arreglarlo. Ven a la costa y enséñanos. Demuestra tu señorío. Que eres buen cliente. Que tienes pasta y todo el mundo se debe arrodillar ante ti. Pero si la manera actual es como quieres demostrarlo, lo estás haciendo de pena.

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