Frío

Ayer mencioné que pasé frío en España. Pues bien, antes de nada una cosa: Estamos hablando de Andalucía. Puedo ser un guiri, pero sé que hay partes de España donde nieva. Y que la gente de esas partes sabe como tratar al frío. Y me alegra. Pero ¿porque coño no se lo explican a sus colegas del sur? Ya sé que la mayoría del año hace un tiempo estupendo, pero durante dos o tres meses del invierno es altamente insoportable. O lo era para mí, un intruso de los países fríos.

Me explico: Las casas aquí en Andalucía no cuentan exactamente con un buen sistema de calefacción. De hecho el 99,9% de casas no tiene calefacción. Para que, si solo hace frío en invierno. Lo que tienen es el aire acondicionado, que también puede servir para calentar. Bien, algo es algo y lo puedo entender. Ya que instalan el AC que también pude calentar porque instalar otro sistema aparte. Os lo explicaré. Hay una gran diferencia entre el aire caliente que sale del AC y el que se calienta con una estufa o un radiador. Y esa diferencia es la humedad. Seguro os habéis dado cuenta que el AC expulsa el aire un tanto seco. Pues bien, después de 4 días con el AC puesto en modo secador de pelo, mi garganta no daba para más y elegí la muerte por congelación antes de toser y no dormir toda la noche. Y eso no cuento el sonido que me acompañó noche tras noche.

¿Mi solución? Como los demás visité una gran superficie y me compré un radiador portátil eléctrico. Calienta igual y no hace ruido. Y el aire no sale seco.

¿He solucionado mi problema? ¡Para nada! Otra cosa que tienen en común las casas de por aquí es la falta de aislamiento. No entiendo porque no empleáis un poco de poliestireno en las fachadas como hacemos los demás países para que no os entre el frío. Y unas ventanas que no tuvieran un hueco de 2 centímetros entre el marco y el cristal. ¿No os dais cuenta que también os aislaría del calor en el verano? Hasta ahorraríais electricidad en el AC. No, esto es un paso extra que un andaluz digno de su nombre nunca dará.

Gracias a esto un guiri que es perfectamente acostumbrado a pasar menos veinte en su país llega y se congela. Claro, yo me compré un calentador. Tuve que moverlo de habitación a habitación y cuando volvía ya hacía otra vez frío. Para que os lo imaginéis bien:

En mi país hace -20°C fuera. Pero en mi casa, con su aislamiento, doble cristal relleno de argono en las ventanas y calefacción central propulsada por la constante llama del gas natural y eficientemente distribuida a cada habitación tengo unos agradables 22 o 24 grados. Hasta el el retrete.

En España hace 10°C fuera. En la casa sin aislamiento, con agujeros en las ventanas (que por cierto son de metal – el conductor de calor/frío ideal) y con mi diminuta y altamente ineficiente estufita eléctrica tengo como mucho 15 grados. Por el mismo coste. ¡Y solo en una habitación a la vez!

Y cuando llego del trabajo la casa está súper fría, porque la estufa no se puede programar para que se encienda o suba de temperatura media hora antes de que llegue. Y aunque fuera posible no lo haría, porque quién se atrevería a dejar una estufa eléctrica barata encendida en su casa sin supervisión.

Entonces ese año me resfrié terriblemente después de que me quemara mi garganta con el aire seco y terminé pagando 120€ al mes por la luz (por cierto – ¿porqué luz?). Y desde entonces temo todos los inviernos y si puedo me voy a refugiar a mi país donde por fin llego a sentir el calor. Y el día que me toque construir una casa aquí, ¿ya veréis!

 

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