El fin de una buena obra

Pensé informar más detalladamente sobre los avances de la obra del cuarto de baño, pero en el torbellino de los eventos era demasiado para mi ponerme a escribir.

Ya que hoy finalmente he dado la obra por concluida oficialmente – he apretado el último tornillo literalmente – y me sentía en deuda con mis (en el momento de publicar el artículo) zero visitantes, aquí está el resumen:

La duración final de la transformación de nuestro baño ha tardado casi exactamente dos semanas, incluido fin de semana, ya que al retrasarse, el albañil se vio obligado por los dueños a trabajar incluso los días festivos. La verdad que no me lo esperaba, pero por lo menos así corrigió el retraso producido por la falta de velocidad en su trabajo diario. Han ocurrido un montón de pequeños detalles que arrojaron a la luz la incompetencia del maestro, hasta tal punto que estuvo a punto de no cobrar por el trabajo. Son cosas pequeñas, pero como digo yo “Cien veces nada mató al toro”.

  • Se quedó encerrado en el balcón y tuve que venir del trabajo a rescatarlo.
  • Cuando tocó desconectar la bombilla se negó con la excusa que él no es electricista. Era una ficha. Dos tornillos y punto. Lo hice yo.
  • Otro día se presentó sin herramientas y si no le obligaría (con mi ayuda) a quitar el resto de muebles, se quedaría todo el día sin trabajar.
  • Pegó las losas (que tienen rayas) de forma que quedaron todas verticales y de repente pone un trozo horizontal porque le cabía mejor.
  • Empezó desde el suelo y a la vez desde la bañera y si no le hubiera avisado lo dejaría así porque no se dio cuenta que no coincidían.
  • Varias veces se quedó sin material y en ve de comprarlo en la tienda de brico de al lado, llamó a los dueños para que vinieran 50km porque no se quiso gastar 20€ que luego le darían.
  • Me enteré de toda su vida, los detalles, sus trabajos anteriores, vi imágenes de su casa, su perro, etc. Sobreviví muchos monólogos muy largos..
  • Me llamó cada día por otro nombre, y en dos semanas no se lo aprendió bien..
  • Le faltaban destornilladores, alicates, lápiz, metro (que le tuve que dejar yo) y las herramientas grandes, taladros, radial, etc. que le dejaron algunos amigos. Entonces me di cuenta que no tenía nada.
  • La fontanería la conectó mal y tuvimos que llamar a un fontanero para que tampoco la conectase bien y al final lo tuve que hacer yo. Ahora está bien.
  • Llenó un enchufe del agua y nos quedamos sin corriente. El electricista (otro ejemplo de brillantez española) me hizo desconectar todos los electrodomésticos y solo cuando estaba a punto de desmontar el horno me quiso escuchar y mirar el enchufe del cuarto de baño que (obviamente) causaba el problema, ya que otra cosa no se había tocado.
  • Las luces las tuve que conectar yo, porque el albañil no es electricista.
  • El último día se fue a cobrar por el trabajo con el marco de la puerta sin poner y la fontanería goteando, el agua no funcionaba etc. pero al preguntar si había terminado decía que sí (de verdad creía que lo vamos a terminar nosotros?!)
  • En el soporte de la ducho en vez de dos tornillos solo puso uno así que cada vez que colgaba la ducha daba media vuelta y salía el chorro por donde la daba la gana menos abajo.

Ese era el último tornillo que puse hoy y con él he cerrado oficialmente la obra del baño. Terminado. Finito. Done! Sigo pensando como avisar a los demás que no contraten a este tío. Pero creo que no hace falta, lo lleva escrito en la frente..

 

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